Últimas reseñas

martes, 28 de enero de 2014

ML #23

¡Hola pequeños mundos!
Detrás de este Martes Literario hay una historia, compleja, apasionante, llena de sufrimiento y dolor, que...
Nah, la historia es que ayer me apeteció leer "La burla de la nariz" entre Quevedo y Cyrano de Bergerac, por un comentario de hace bastante de mi profesora de lengua sobre esta obra. Y me reí bastante leyéndola, pese a no entender algunas cosas al estar escrita hace bastantes siglos, y tener en esos entonces un humor mucho más... ¿sutil?¿culto? El caso es que quise compartir mis risas con vosotros y es menos trabajo que ponerme a pensar otra cosa. Por lo que, aquí tenéis, del de Cyrano sólo puse las dos primeras partes, ya que la tercera no la pude encontrar de todas formas, la primera es la que más risa da xD
Espero que disfrutéis de la lectura ^^

A un hombre de gran nariz.

Érase un hombre a una nariz pegado, 
Érase una nariz superlativa, 
Érase una alquitara medio viva, 
Érase un peje espada mal barbado; 

Era un reloj de sol mal encarado. 
Érase un elefante boca arriba, 
Érase una nariz sayón y escriba, 
Un Ovidio Nasón mal narigado. 

Érase el espolón de una galera, 
Érase una pirámide de Egito, 
Los doce tribus de narices era; 

Érase un naricísimo infinito, 
Frisón archinariz, caratulera, 
Sabañón garrafal morado y frito.

 Francisco de Quevedo


La tirada de la nariz

[...]
EL VIZCONDE DE VALVERT:
Tenéis una...nariz...muy...grande
CYRANO (Gravemente):
                   Mucho.
VALVERT:
¡Ja! ¡ja!
CYRANO (Imperturbable):
            ¿Y qué más?
VALVERT:
Pero...
CYRANO:
Seguid; ya escucho (Pausa.)
Eso es muy corto, joven; yo os abono
 que podíais variar bastante el tono.
Por ejemplo: Agresivo: "Si en mi cara
tuviese tal nariz, me la amputara".
Amistoso: "¿Se baña en vuestro vaso
al beber, o un embudo usáis al caso?"
Descriptivo: "¿Es un cabo? ¿Una escollera?
Mas, ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!".
Curioso: "¿De qué os sirve ese accesorio?
¿De alacena, de caja o de escritorio?".
Burlón: "¿Tanto a los pájaros amáis, 
que en el rostro una alcándara les dais?".
Brutal: "¿Podéis fumar sin que el vecino 
-¡Fuego en la chimenea!- grite?". Fino:
"Para colgar las capas y sombreros
esa percha muy útil ha de seros".
Solícito: "Compradle una sombrilla:
el sol ardiente su color mancilla".
Previsor: "tal nariz es un exceso:
buscad a la cabeza contrapeso".
Dramático: "Evitad riñas y enojo:
si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo".
Enfático: "¡Oh, Nariz!… ¡ Qué vendaval
te podría resfriar? Sólo el mistral".
Pedantesco: "Aristófanes no cita
más que un ser sólo que con vos compita
en ostentar nariz de tanto vuelo:
el Hipocampelephantocamelo".
Respetuoso: "Señor, bésoos la mano:
digna es vuestra nariz de un soberano".
Ingenuo: "De qué hazaña o qué portento
en memoria, se alzó este monumento?".
Lisonjero: "Nariz como la vuestra
es para un perfumista linda muestra".
Lírico: "¿Es una concha? ¿Sois tritón?".
Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?".
Militar: "Si a un castillo se acomete,
aprontad la nariz: ¡terrible ariete!".
Práctico: "¿La ponéis en lotería?
¡El premio gordo esta nariz sería!".
Y finalmente, a Píramo imitando:
"¡Malhadada nariz que, perturbando
el rostro de tu dueño la armonía,
te sonroja tu propia villanía!".
Algo por el estilo me dijerais
si más letras e ingenio vos tuvierais;
mas veo que de ingenio, por la traza,
tenéis el que tendrá una calabaza,
y ocho letras tan sólo, a lo que infiero:
las que forman el nombre: Majadero.
Sobre que, si a la faz de este concurso
me hubieseis dirigido tal discurso
e, ingenioso, estas flores dedicado,
ni una tan sólo hubierais terminado,
pues con más gracia yo me las repito
 y que otro me las diga no permito.
[...]
GUICHE (queriendo llevarse al vizconde[…])
Ven, vizconde.
VALVERT (sofocado):
¡Tal jactancia
y tonos tan arrogantes
un hidalguillo… sin guantes!
CYRANO:
Es más noble mi elegancia.
Si visto con negligencia
y cual dama no me aliño,
es más blanca que el armiño
y más limpia mi conciencia.
Pobre y humilde es mi traje;
mas el sol no me alumbrara
si mi claro honor manchara
ni aun la sombra de un ultraje.
Al más estrecho deber
me ciño, y no mi cintura
pongo en constante tortura
para buen talle tener.
No soy siervo de la moda,
mi voluntad es mi ley,
y, orgulloso como un rey,
hago cuanto me acomoda.
Desprecio las vanidades
y el valor que estriba en telas,
y hago sonar como espuelas
a mi paso las verdades.
VALVERT:
Pero…
CYRANO:
             ¡Venirme a insultar
porque guantes no tenía!...
Uno quedábame un día,
recuerdo, de un viejo par.
Bien pronto de él me libré;
menguada molestia diome;
vino un necio, importunóme,
y en su rostro lo dejé.
VALVERT:
¡Badulaque, fanfarrón,
ganapán!...
CYRANO (Quitándose el sombrero, y saludando como si el vizconde acabara de presentarse):
¡Ah! Y yo, Cyrano
Hércules y Saviniano
de Bergerac. (Risas.)
VALVERT (exasperado):
¡Pché! ¡Bufón!
[…]

2 comentarios:

  1. El poema de Quevedo lo tenía olvidado pero me encantaba.

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola! Soy Estefanía, del grupo de bloggueros andaluces. Siento no haberte seguido antes.
    ¡Ay, Góngora y Quevedo, eternos enemigos...! Jajajaja, Qué nariz no tendría ese hombre para escribir Quevedo un poema así.
    La otra composición no la conocía, pero gracias por compartirla.
    ¡Besos! :)

    ResponderEliminar

Dame tu opinión y me sacarás una sonrisa. Así de fácil. Pero...:
·Spam no, borro comentarios con URLS de otros blogs. Pero aclaro que SIEMPRE visito los blogs de quienes comentan y, si me gustan, comento.
·Sé respetuoso dando tu opinión, y si tienes alguna duda que conlleve a spam, envía un correo a mi email (lorenarocio1@gmail.com) y contestaré con seguridad ^^

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...